domingo, 7 de diciembre de 2008

Onirismo

Oíd

Soñé... ¡Sueño!
No soy un cuento.
Vengo de más lejos...
¡Soy y vengo del sueño!
Y digo que soñar es querer, querer, querer, querer, querer...
querer escaparse del espejo,
querer desenredarse del ovillo,
querer descoyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos,
querer desenvolverse... prolongarse...
soñar es decir 4 veces,
44 veces,
4.444 veces, por ejemplo:
Yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
verme en el tiempo
ni en la tierra
ni en el agua sujeto:
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento.

"Quiere el hilo,
sueña el hilo
en la espadera,
sueña el hilo
que saldrá
algún día...
¡un bueno día!
hecho manto
de telar."

Lo que pasó bajo la curva de los cielos
se prolonga bajo los huesos de mi cráneo.
(¡Hay algo nuevo bajo el sol!)
Lo que soñé en la tierra y en el vientre fecundado de mi madre
lo sigo aquí ahora sobre la piedra oscura de mi almohada.
¡Fui semilla que quiso ser espiga
y soy espiga que sueña en ser pan ázimo!*


Venir del sueño, tan real como el viento, tan inasible como el viento. Ser hilo que busca otros hilos, fundamentales, para salir hecho un manto de telar colorido. Encontrarse con todas esas personas, todos esos lugares, todos esos fantasmas, que saltan desde la superficie y comparten por un rato nuestro lugar en el sueño, y vuelven a caer con su peso de plomo, lejos, lejos, lejos, lejos, nuestro.Ya casi no quedan potenciales del viento, mucho menos del sueño.
Helios.

*León Felipe, "Un signo... ¡Quiero un signo!, en Parábola y poesía.